Cuando Doña Encarna dió por terminada su visita a Policeland, apagó el cigarrillo y entró dócilmente en la sala que le indicó el inspector Wilkinson.

Como una adivina en su barraca de feria, la anciana miraba y barajaba las fotos de los tres únicos orientales fichados en San Esteban. Su cara no transmitía ningún tipo de expresión.

Tómese el tiempo que necesite. Le había dicho Wilkinson.

Podemos estar aquí hasta que me muera. Yo a estos tres no los he visto en mi puta vida.

Ante la desesperación del inspector, intervine en la conversación.

Aunque no sea ninguno de ellos... ¿Observa algún rasgo similar con el chino de las llaves?

¡Que voy a ver! ¡No se parecen en nada! ¡Mi chinito era mucho más moreno!

Todos quedamos en silencio. Podría jurar que a Wilkinson se le paró el corazón en ese mismo instante. Nadie entendía nada.

¿Más moreno? Fué lo único que acertó a verbalizar el inspector.

Mi cerebro iba a mil por hora y, de repente, lo vi todo claro.

¡Coño! ¡No tenemos que buscar a un chino! ¡El que copió el juego de llaves de Cabello´s era peruano! 

Continuará...

Próximo capítulo 18/08/09